viernes, 3 de octubre de 2014

YO TARZÁN, TÚ JANE



Jane marchar.
Cheeta, eso no ser Jane.
Jane reír.
Jane enfadar.
Jane estar triste y recordar familia.
Jane mirar Tarzán y coger mano.

No insistir, Cheeta, no ser Jane.
Nunca estar tan quieta. No respirar.
Jane respirar y mover.
No ser Jane, Cheeta, parecer Jane pero no ser.

Tarzán esperar Jane volver.
A lo mejor no volver, pero Tarzán esperar.
Muchas lunas, muchas lluvias.

Si nunca volver Jane, Tarzán triste.
A lo mejor, llorar también.
Tarzán llorar cuando pequeño.
Cheeta recordar Tarzán pequeño,
¿verdad que llorar?



lunes, 15 de septiembre de 2014

SONRISA




En uno de esos amagos de muerte que tuvo antes del golpe definitivo le dije, porque era verdad, le dije, cuando a medias se recuperó, que en ese trance no había hecho sino repetir en mi cabeza, en un triste silencio, la letra esa la canción de Alejandro Sanz:

¿quién me va a entregar sus emociones?

¿quién me va a pedir que nunca le abandone? 

¿quién me tapará esta noche si hace frío? 

¿quién me va a curar el corazón partío?

¿quién llenará de primaveras este enero, 

Y bajará la luna para que juguemos? 

Dime, si tú te vas, dime cariño mío, 

¿quién me va a curar el corazón partí o?

Fue una de las ultimas veces que la vi sonreír con esa expresión delicadamente apasionada con la que tanto se hacía querer.
Y es una absurda contradicción que aquella sonrisa, hoy, me llene los ojos de llanto.

No sólo de tristeza, sino también de agradecimiento por haber podido estar a su lado tantos años.

lunes, 4 de agosto de 2014

AUSENCIA

Murió mi padre, me dolió su falta y lo sentí de veras y siguió la vida.
Murió mi madre, me dolió su falta y la sentí de veras y siguió la vida.
Ahora ha sido Mariderqui la que ha muerto y me duele tanto que ni siquiera noto su ausencia; no me lo creo, se que no es verdad. Quizás sólo esté de viaje; le gustaba mucho viajar. Si tarda mucho en volver iré de nuevo en su busca; una vida tras otra hasta encontrarla otra vez.



martes, 22 de julio de 2014

ANIVERSARIO.

Me vais a permitir que, en contra de mi habitual forma de ser, me ponga un tanto transcendente.
Hoy hace cincuenta y dos años que me casé con Mariderqui.
Hoy hace, además, dos meses que ella ya no está con nosotros.

Con la inmensa felicidad de haber podido compartir mi vida con ella y con la pena de su ausencia, quisiera compartir con vosotros una cita que dejó escrita como un último mensaje de consuelo:


“Si las personas queridas se mueren, sólo se pierden para nuestros sentidos ordinarios. Si las recordamos, podemos encontrarlas en cualquier momento con nuestros sentidos secretos”.