lunes, 15 de septiembre de 2014

SONRISA




En uno de esos amagos de muerte que tuvo antes del golpe definitivo le dije, porque era verdad, le dije, cuando a medias se recuperó, que en ese trance no había hecho sino repetir en mi cabeza, en un triste silencio, la letra esa la canción de Alejandro Sanz:

¿quién me va a entregar sus emociones?

¿quién me va a pedir que nunca le abandone? 

¿quién me tapará esta noche si hace frío? 

¿quién me va a curar el corazón partío?

¿quién llenará de primaveras este enero, 

Y bajará la luna para que juguemos? 

Dime, si tú te vas, dime cariño mío, 

¿quién me va a curar el corazón partí o?

Fue una de las ultimas veces que la vi sonreír con esa expresión delicadamente apasionada con la que tanto se hacía querer.
Y es una absurda contradicción que aquella sonrisa, hoy, me llene los ojos de llanto.

No sólo de tristeza, sino también de agradecimiento por haber podido estar a su lado tantos años.