martes, 22 de julio de 2014

ANIVERSARIO.

Me vais a permitir que, en contra de mi habitual forma de ser, me ponga un tanto transcendente.
Hoy hace cincuenta y dos años que me casé con Mariderqui.
Hoy hace, además, dos meses que ella ya no está con nosotros.

Con la inmensa felicidad de haber podido compartir mi vida con ella y con la pena de su ausencia, quisiera compartir con vosotros una cita que dejó escrita como un último mensaje de consuelo:


“Si las personas queridas se mueren, sólo se pierden para nuestros sentidos ordinarios. Si las recordamos, podemos encontrarlas en cualquier momento con nuestros sentidos secretos”.